El color de la sangre y la tinta de mis heridas
"Ella pasea con su indisimulable cabello fuego
Y el mundo entero la mira
Mas yo no soy excepción,
He caído silenciosamente en su encanto
Atrapado en telarañas del peligro
Desafiando al destino.
No lo sabrá, no sospechará
Pues soy experto en mascaras
Y muy astuto luciendo mi coraza.
Aunque debo reconocer
Trabajo arduo y persistente he de mantener
Con el miedo de tambalear
Y la linea perder."
No quise darle relevancia al escrito ya que no tenia certezas a que o quien se dirigía. Solo abarcaba una idea en mi mente y era, precisamente, alejar las divagantes opciones que cortaban mi incertidumbre en dos.
A los pocos minutos de leer ese fragmento suena mi telefono y por sorpresa habia recibido un mensaje de mi compañero, al cual llamaré Horus (puede sonar ridículo apodarlo así, pero su fascinación por la mitología egipcia no tenia limites, le apasionaba de tal manera que, básicamente, era su tema favorito para charlar en reuniones de estudio aunque no tuviese algún tipo de relación).
"Disculpa, te escribía para preguntarte si entre las hojas que te di no encontraste unos papeles que no pertenecían al trabajo. Agradecería que me respondas cuanto antes, es parte de un proyecto personal y necesito terminarlo esta misma noche" ese fue su cordial mensaje (él siempre se dirigía muy correctamente hacia mi, era chistoso porque mi espontaneidad me transformaba en una mujer totalmente opuesta a sus modismos). Bien, no tenia ánimos para moverme nuevamente de mi hogar pero dispuse hacerlo. Veía con insignificante gesto el pedazo de papel por el cual estaba moviendo mis cansadas piernas a las 20.30 P.M y que tanto le importaba a Horus, pensé acerca de su "Proyecto personal" (rara vez me interesé en algo que mi amigo haga pero esta vez me sentía absurdamente involucrada)
Por suerte, la noche se posaba muy bien en mis mejillas ya que el viento fluía de manera agradable, calibrado perfectamente para que mi gusto. Entre los edificios el cielo se veía bastante oscuro aunque las luces ciudadanas se esforzaban en animar las calles.
El punto de encuentro era la entrada de un bar bastante asistido por nuestros compañeros, por un momento me preocupó que alguien nos vea allí ya que podría interpretarse como una cita y sinceramente, eso era lo ultimo que tenia en mis planes.
Extrañamente lo diferencie con facilidad, estaba apoyado en una pared, cabizbajo pero inquieto. Al saludarlo intuí una incomodidad en su voz que jamás había escuchado, como asegurándose que no lo vea pero anhelando que lo haga. Extendí mi mano para alcanzarle la hoja que con urgencia reclamó y no sé que sucedió en ese momento pero no hubo respuestas de su parte. Todo parecía muy dramático y yo estaba comenzando a sentir nervios en mi garganta. Horus alzó la vista para anclarme nuevamente. Quise correr, huir hacia cualquier dirección, disimular que la situación no me parecía totalmente extraña pero solo pude hacer una cosa: permanecer inmóvil ante esa mirada de la cual fui victima por segunda vez..