lunes, 2 de septiembre de 2013

No es algo bonito.

Que densas son las noches cuando el ancla lleva un peso adicional llamado soledad, bañado de necesidad y perfumado con un silencio incomodo que no soy capaz de mantener.

Desde aquí se ve nublado, tan borroso que entristece y no se que canción escuchar para disfrazar la pena.
Miro mi mano derecha y no tengo nada, mas que un rasguño reciente el cual sangra pero casi no duele. La molesté en exceso y se enojo, comprendo muy bien a mi compañera de todos los días.

Como decía, no hay caricias ni abrazos, no hay palabras ni promesas. Ni pensar en un perdón, eso no existe cuando lo reclamo hasta con los ojos.

Soy ansias en forma de mujer, sueños de cabello rojo. Escribiendo pasan los minutos, mis manos siguen vacías. Mañana será otro dia

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